Category Archives: Otros

Pasadores para cabello de mujer y agujas

Pasadores y recogedores del pelo con agujas de madera

Hace unos veinte años mi hija me pidió que le hiciese pasadores del pelo de madera. Fruto de sus diseños e intereses fui consiguiendo estos ejemplares.

Unos están realizados mediante maderas de distintos tipos (nogal, sapeli, encina, roble o haya) ensambladas y luego preparadas según el diseño imaginado, otras están hechas en taracea.

En la primera foto con cuatro modelos, el primero con láminas de maderas de haya y nogal ensambladas y con la aguja también de madera de nogal; en el segundo, encina roble y nogal con aguja de encina con cabeza en corazón; en el tercero, encina y nogal con aguja también en nogal, y en el cuarto, de urz con aguja en nogal.

En la segunda jugué en su diseño con los mismas clases de madera. En la última, continué con igual tipo e introduje la taracea y bases metálicas.

Las agujas para moños fueron preparadas con distintas maderas (espino, ciruelo y nogal). Una, la primera, en madera de espino decorada con un motivo floral de distintas maderas, la segunda, de ciruelo con grabación de una hoja de roble en la empuñadura, y la tercera, de nogal con incrustaciones de cerezo. La última foto corresponde a dos agujas, la superior, el trébol, de nogal y la segunda con la flor, de ciruelo.

Al final muestro cinco colgantes de madera en forma de clave de sol.

Pasadores de madera con aguja

Pasadores de madera

Cestería en mimbre

Taller de cestería con mimbres (brimbias) de piorno.

En el otoño de 2015, me propuse tejer las brimbias que había obtenido durante el año (ahora son muy escasas debido a la falta de ganado y de agricultura), recordando la  recolección que había hecho en mi niñez para que un primo  me realizara algún cesto.

Fruto de mi labor de principiante son estas dos cestas, que, aunque con deficiencias, logré terminar.

Primero visité el campo buscando las brimbias de un año, las cuales me resultó costoso dar con ellas. Una vez conseguidas, las ripié (le quité la monda) y después de ponerlas a ablandar en agua, inicié el tejido. Aquí os presento mis dos primeros trabajos.

Cesto con asa de brimbias

Cesto de brimbias peladas

Cesta de usos varios

Cesta para coser

Molinos antiguos en el mundo rural

       Los molinos del mundo rural en la Maragatería.

Los molinos

 Los molinos nacieron en el mundo rural para satisfacer la necesidad de subsistencia, como complemento de la agricultura. En la Maragatería, como en el resto de la provincia de León, los molinos eran generalmente  comunales: los derechos  de molienda, heredados o comprados,  se reducían a unos determinados días o unas horas.

Muchos eran los molinos que había en las riberas de los ríos y regueras. Los molinos rastreros pertenecían a una comunidad del pueblo. Cada comunero disponía de días, medios o cuartos de día para poder moler. Estas velías pasaban de padres a hijos. En la margen izquierda del Duerna hubo abundantes molinos de este tipo hasta finales del siglo XX.

En Pobladura existió el del tío Ángel, que terminó produciendo la luz para el pueblo y otros dos más, aún en funcionamiento.

En Chana de Somoza, en el paraje de Las Charcas, al lado mismo del río Duerna, se encontraba la Maquinina, trasladada a su actual emplazamiento de La Magdalena en los años treinta, aún en activo; en La Puente, junto al puente de madera, hubo otro funcionando hasta los años sesenta; En El Cereiro, el del tío José, llamado el Pisón porque se utilizó para pisar el lino; en La Magdalena, al poniente de la actual Maquinina, aún hay restos de otro de vecinos de Busnadiego, adquirido por Pablo Martínez y desaparecido en los años treinta, y los tres de Valdespino, de vecinos de Piedras Albas. Además de estos existían dos maquileros, con autorización oficial, el del Manco en Las Charcas y el de Pablo Martínez en El Mayán.

En Filiel hubo dos, ambos maquileros, los de Alejo Alonso y el tío Domingo;  en Boisán el del tío Guillermo y La Molinica, de Jerónimo de Villalibre.

En Molinaferrera, en el río Cabrito -afluente del Duerna-, existieron varios rastreros: el Calabazo, el del tío Zoquita, Los Llobos (aún funciona) y el del Cristo, y uno maquilero, la Máquina de Aurelio Alonso.

También Busnadiego, en la reguera de Carrizo, en la confluencia de los arroyos de La Devesa y El Valle, tuvo tres, uno aún en pie. Piedras Albas se sirvió de  otro en el arroyo de La Devesa, a la derecha de la actual carretera que une estas dos localidades.

Los vecinos que iban al molino rastrero transportaban el cereal, envasado en quilmas o fuelles, mediante carros o caballerías los días que les correspondía, encargándose de ponerlo en marcha y demás faenas. Los que acudían al maquilero, era su dueño quien realizaba las faenas propias del oficio, tomándole a cambio como sueldo la maquila, bien en dinero o  mediante una cantidad en grano ya estipulada.

En estos últimos, descargado el grano, se pasaba previamente a la limpiadora si era para consumo humano, o iba directamente a la tremuya. Una vez obtenida la harina, caía al farnal si el destino era para alimento animal, o a un sistema de vasos sinfín que la elevaban al cernedor.

En el molino de Pablo Martínez era muy corriente que coincidiesen varias personas de los pueblos de la comarca, organizándose improvisadamente amenas tertulias y hasta concurridos bailes maragatos, muy animados por el tamborín que algunos clientes  prevenidos traían.

Formas de propiedad

La necesidad de moler dio lugar a la edificación de pequeños molinos (molinos rastreros), bien por algún particular o, lo más común, por un grupo de vecinos. Los derechos de molienda se ejercían por velía: ciertos días u horas teniendo en cuenta el número de propietarios y la herencia. El grupo era el encargado del mantenimiento: la limpieza de la zaya, reparación de instalaciones y picado de muelas. Si pertenecía a un solo vecino, éste cobraba en grano la labor de la molienda mediante una unidad de áridos, el cuartillo. El molinero, a mediados del siglo pasado, venía tomando cuatro cuartillos (un celemín) por cada quilma de cereal.

 La casa

Los molinos rastreros eran de pequeño tamaño, de una sola planta, cuadrada o rectangular, con paredes de piedra y cubierta de losa o, en algunos casos, de paja.

Tenían un solo par de piedras y aprovechaban el agua de arroyos o de zayas destinadas para el riego de prados y huertas. La mayoría sólo molía en otoño, en invierno y principio de primavera, cuando el caudal era suficiente. Aprovechaban la caída natural del agua para mover el rodezno, a través de estrechas y pendientes conducciones  de madera.

Los maquileros, situados en las riberas de los ríos, disponían de su propia moldera y estanque para almacenar agua, obteniendo así mayor presión y rendimiento. Realizaban su trabajo todo el año, especialmente al inicio del otoño cuando la cosecha se acababa de realizar y el agua escaseaba en los rastreros. Las zayas se limpiaban anualmente, antes del inicio de los riegos y las presas sobre el río se reparaban en primavera y verano para así obtener un caudal mayor.

POZOS DE CHANA DE SOMOZA

Pozos para el riego. Agua no potable.

En la década de los años cincuenta, Chana de Somoza (León) sintió la necesidad de la  construcción de cuatro pozos en distintos lugares de la localidad con el fin de obtener agua para alimento del ganado y para el riego de algunas plantas como repollos y otras de huerta.

En aquel entonces, solicitó la Junta Vecinal, presidida por Mariano Simón, ayudas a la Diputación de León para la construcción de estos pozos. Se obtuvo subvención para el material, mientras que los trabajos fueron realizados por los vecinos.

Los vecinos  más jóvenes se pusieron a la obra,  era necesario excavar la roca unos seis metros. Iniciaron el trabajo con una superficie de unos tres metros cuadrados (1,75 m de lado)  aproximadamente. Iban golpeando la roca, dura unas veces, con el pico, que era necesario tener afilado para que la tarea fuese más efectiva. Así consiguieron, poco a poco, la finalización de la obra de perforación,  luego había que construir el brocal, que se hizo totalmente de piedra rematado por una bóveda de cemento. Se remataron con una tapa de madera para evitar posibles accidentes  y con una pila de roca al lado para que los animales saciaran su sed.

Los lugares escogidos para ellos fueron sitios estratégicos que pudiesen ofrecer el agua a todos los vecinos: el de la Gusera, en el Alicreigo,  aprovechando la fuente antigua; el del Cueto, en la plazoleta frente a la casa del tío Pedro; el de la Fontana, en la fuente cercana a la plaza, y el de Las Eras, al lado de la ermita.

Hace un par de años recibió el pueblo una nueva subvención para restaurarlos, trabajo que realizó Saturnino y posteriormente la empresa de Antonio Franganillo Simón.

En el año que acaba de finalizar, se construyó un quinto pozo, semejante a los anteriores, en el solar que Antonio Franganillo donó al pueblo, hoy plaza de Esmeraldo.

Aquí os presento los cinco pozos, realizados en blanco y negro y a plumilla.

Pozo del Cueto

Encuadernación. Libros y álbumes de fotografías

Encuadernación de libros y álbumes

Llamamos encuadernación de libros al proceso de cosido, pegado y fijado de hojas o de pliegos de papel y a la fabricación de una tapa o cubierta para proteger una publicación (libro, tesis, revista, etc) y mejorar su presencia y utilidad.

Encuadernación en cartoné o encuadernación en tapa dura.

En este sistema, las hojas que conforman la tripa del libro se cubren con una tapa de cartón rígido de 2 o 3 mm de grosor. Este cartón suele estar recubierto con un papel o una tela sobre la que se imprime el título y el diseño de la cubierta. Se trata de la forma de encuadernación que mayor apariencia, solidez y resistencia proporciona al libro. También es el sistema más costoso, porque utiliza un mayor número de materiales y el proceso de manipulación implica más etapas y mayor complejidad.

En el caso de las ediciones de lujo, los libros pueden ir forrados en tela o en piel (natural o sintética) y se decoran con grabados, dorados, refuerzos, etc. Las ediciones más económicas suelen utilizar papeles texturizados o papeles impresos para recubrir el cartón de la cubierta.

El término «encuadernación a la americana» se aplica a toda encuadernación, ya sea en cartoné o en rústica, cuyo cuerpo de hojas esté pegado o encolado en lugar de cosido.

Los procesos son más numerosos que en el caso de rústica. Se comienza por la formación de los cuadernillos, cosidos y simultáneamente se unen los cuadernillos entre sí, también cosidos. Se colocan las guardas y se mete en tapas. A partir de este momento, la encuadernación cambia de nombre en función del material de recubrimiento.

La encuadernación encartonada (en pasta) es una encuadernación de lujo. Antes de pegar las guardas, se colocan las tapas de cartón, insertando la cuerda de cosido. Se pegan tiras de cartón en la cara interior de las tapas, tensando la tapa para compensar el abarquillamiento. Se pegan las guardas a las tapas. Se coloca la tarlatana. Se  coloca un segundo refuerzo de papel kraft. Se ponen las cabezadas y se  hace la cobertura final o revestimiento; en media tela/tela completa, en media piel/piel completa(lujo), pergamino, en lomo con nervios, etc. Y por último, se hace el estampado o grabado sobre el revestimiento.

En el método de cartoné se cubre el lomo con tela, o piel y las tapas con papel o toda la cubierta en cartulina o guaflex. Es parecida a la edición encartonada pero más corriente. Después de colocar las guardas, comienza el enlomado plano o curvo. Se pega la tarlatana, y el segundo refuerzo. Se introducen las cabezadas y se mete en tapas (las tapas vienen ya hechas o se hacen).

He reparado libros, desmontándolos y volviendo a coserlos para finalizar haciéndole nuevas tapas si las anteriores faltan o están deterioradas.

Hace un tiempo hice un cursillo de encuadernación y con los conocimientos adquiridos, además de reparar libros viejos, fui construyendo distintos álbumes para la familia más próxima.

Aquí puedes ver varios de ellos, sus tapas con contraportada y la primera página.

Para mi hija Ainhoa. Cubierta

Tapa del álbum en rojo

Álbum de mi hija

Tablero de ajedrez y fichas de nogal

Ajedrez. Tablero y fichas de nogal. Las fichas están inspiradas en aldabas maragatas.

Hace algún tiempo me entretuve preparando este ajedrez de nogal. El tablero de la parte superior, realizado en taracea lo enmarqué con una cenefa de cuadraditos sobre fondo de pino, todo ello rodeado de un marco de nogal con su moldura.

Lleva dos cajones íntegramente de nogal, uno para las fichas de cada color además de las de las damas.

Las fichas las elaboré de nogal (las negras) y de brezo (las blancas). Su diseño recuerda los espejos de las aldabas maragatas (chapetas decimos en Maragatería) y el de las torres, el torreón de Turienzo de los Caballeros (León).

Las fichas de las damas son igualmente de nogal y brezo.

 

Tablero de ajedrez

Vista del tablero

Parchís maragato, marco de medallas y álbum de fotos

Parchís maragato, rosetón y álbumes de fotografías

El primer trabajo es un parchís que preparé para mi hija y yerno. Las puertas son maragatas, dos de Andiñuela (León) y dos de Chana de Somoza (León), con sus iniciales sobre ellas (M y A).

El segundo trabajo es una cajita enmarcada para colocar unas medallas familiares. En el centro realicé en taracea un rosetón en distintas maderas para colocar la mayor de aquellas. Todo está rematado por un marco de roble.

El álbum de fotos que le preparé a mi nieta pequeña posee una encuadernación en cartoné. Las tapas están forradas en dos colores, con papel de aguas y tela marrón en el lomo.

La contraportada es un dibujo a plumilla que representa al observador dentro del corredor maragato con la luna (su nombre) al fondo, en el exterior.

Parchís maragato

Parchís

Puertas y placa de la plaza de Esmeraldo

Marcos, puertas y placa de roble

La primera foto corresponde a la puerta que hice al remozar la cocina familiar para tapar el horno, que aún se conserva. Es enteramente de roble, de maderas viejas, muy antiguas. En el entrepaño realicé en relieve una hogaza, por el exterior, en el interior, los instrumentos para introducir los panes.

En la segunda, la marcación de la entrada es de roble como también lo son las tablas de  la puerta, sin embargo el marco de ésta se construyó en pino. Los herrajes son antiguos, de la puerta anterior.

En la segunda puerta, marcación y puerta son de roble. La aldaba de la puerta es la propiamente maragata.

En Chana de Somoza (León) se ha arreglado una plaza aprovechando el solar donado por Antonio Franganillo Simón y las calles circundantes, se ha recuperado el pozo existente y se le ha construido el brocal semejante a los otros del pueblo. Por aclamación de los vecinos del pueblo se le puso a la plaza el nombre del anterior dueño del solar, Esmeraldo.

Me pidió Antonio que le preparase una placa de madera para la plaza, me puse a la faena y ya está colocada en una de las paredes del pozo.

 

Puerta del horno familiar en madera de roble

Puerta del horno. Vista exterior

Hogaza en el entrepaño

Detalle del entrepaño

Reverso de la puerta con útiles del amasado grabados (pala, roderaco, masera y mondilla.

Puerta del horno (interior)

Marcación y puerta antigua

Puerta de pino y roble

CUBILETES INFANTILES DE ESTUDIO

Vasos de escritorio para lápices y bolígrafos

Estos cubiletes son  pequeños vasos de madera situados en la mesa de trabajo, que sirven para introducir en ellos lápices y bolígrafos.

Hace tres años le trajeron los Reyes a mis nietos estos cubiletes, realizados en madera y con distintos motivos infantiles. Además le acompaña un plumier escolar, también de madera, que le hice a mi hija.

Cada una de sus caras presenta en taracea un motivo infantil: gatitos, conejos, galgos, gallos, gallina…

 

Cubilete con Gatito contemplando la Luna y el Sol

Gatito contemplando la Luna y el Sol

Útiles de cocina y barbacoa

Cubiertos de madera para cocina y barbacoa

En una buena cocina  o barbacoa no podían faltar cubiertos de madera, mortero y un buen frutero.

Los cubiertos de negrillo (olmo) y castaño son grandes, cuchara y tenedor miden 40 cm de largos y la espumadera 50 cm. Los realicé para unos amigos para utilizarlos en la barbacoa. Las cucharitas de café son de madera de urz (brezo).

Los cubiertos de madera son una alternativa más sostenible y económica que los utensilios desechables tradicionales, ya que son igual de útiles, más resistentes y no dañan el medio ambiente, porque desaparecen sin dejar residuos visibles o tóxicos. Estas cucharastenedores, espumaderas cucharillas de madera, muy similares a los convencionales, cuentan con gran capacidad para soportar temperaturas elevadas sin deformarse, además de no quemar al usarse.

Hay quien los utiliza de elementos decorativos.

La madera de olmo tiene un aspecto característico, con un marcado dibujo debido a los anillos de crecimiento. Es de textura gruesa a menudo, de grano irregular. Presenta un color pardo sienoso o rojizo con albura blanca amarillenta. Se seca pronto y es fácil de trabajar.

El olmo o negrillo es un árbol muy extendido por todo el hemisferio norte; sus maderas son bastante similares aunque pueden diferir ligeramente unas de otras por algunas de sus características. Las especies más importantes son el olmo rojo americano, el olmo blanco americano, el olmo montano, el olmo campestre.

El brezo tiene una madera muy dura y pesada, de un bello color rojizo, parecida a la del madroño; es muy buena como combustible y se aprovecha para hacer horquetas, cucharas, castañuelas y varas. También se lo echa picado como cama del ganado. Además, el brezo da un carbón de excelente calidad y sus ramas pueden utilizarse, cuando están tiernas, como alimento para el ganado. Tiene algunas aplicaciones en medicina popular y en la fabricación de utensilios de artesanía.

Por su gran resistencia a la sequía, su poder invasor, rebrotar de troncos, etc., tiene un papel muy importante en la economía rural, formación de suelos, etc.

Cucharillas de brezo o urz

Cucharillas